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Cuando comencé a trabajar, lo hice a una edad en que otros ya llevaban años de experiencia. Eso no me desanimó — estudié más que nadie, viajé a tomar cursos y certificaciones, invertía todo lo que tenía. Me obsesioné con mejorar y destacar.

Para mí, pasamos demasiado tiempo en el trabajo como para que no se valore lo que hacemos.




Trabajé con grandes consultoras y empresas en Chile, rodeado de profesionales con años de experiencia y muy buenos en lo que hacían.

Me di cuenta de que la mayoría desconocían cómo mostrar el valor de su trabajo. Yo incluido. Pensaba que por estudiar, por preparar todo perfecto, la gente iba a reconocer mi trabajo de manera natural. No pasó.





Cuando hablaba con Product Managers y Product Owners, me seguían repitiendo que no les faltaba teoría — era que su gerente pedía un Gantt y Compliance prohibía hablar con el usuario. Nadie había traducido esos frameworks al contexto donde la gerencia tradicional termina haciendo siempre lo mismo.

Por eso decidí tomar un enfoque mas concreto, práctico y realista. Que muestre lo que realmente importa de tu trabajo, a quienes se les tiene que mostrar, y cómo adaptarlo a cada situación. Para que destaques sí o sí, en la empresa donde estás hoy.



He organizado, asistido e incluso presentado en grandes conferencias en Latinoamérica y Estados Unidos. Organicé el primer evento presencial de Agile Alliance en Chile (2023 y 2024), donde tuve la oportunidad de conocer a expertos de distintas industrias.

Aprendí estrategias poco comunes en Latinoamérica. Mi experiencia entre éxitos y fracasos me enseñó que, aunque nos enfoquemos en mejorar nuestras formas de trabajo, es igual o más importante saber mostrar los resultados de lo que hacemos.

Cuando fui Chapter Lead, facilité sesiones de descubrimiento de producto y alineé KPIs con gerencias que no sabían qué era un OKR. Nadie me mandó a "hacer producto" — me mandaron a hacer que las cosas funcionaran.  Eso me enseñó más que cualquier certificación. Que además igual tengo.